Primer capítulo de Ades

Para aquellos que tengan la intriga de leerse el primer capítulo de mi primera novela aquí se los dejo 😀  ¡Espero que os guste!

Extrarradio de Madrid

 España

 

La noche reinaba clara, pues la majestuosa luna brillaba en todo su esplendor, mostrándose radiante sobre la ciudad, que estaba silenciosa, acallada, guardando luto por los acontecimientos que sabía que en breve sucederían en ella. El único sonido que rompía el sepulcral silencio eran unos pasos lentos y acomodados, producidos por unas desgastadas deportivas de plataforma, que caminaban con desgana resonando en la solitaria calle. ¿Solitaria? No. Y ella lo sabía, lo sabía desde hacía mucho rato, sin embargo, no le molestaba en absoluto, de hecho era lo que buscaba. No le gustaba la noche y mucho menos el frío, pero que estuviera en ese lugar y con dichas condiciones era por un motivo concreto: Distraer. Nadie se lo había pedido, pero sabía que esa era la única solución posible.

Cuando los pasos estaban demasiado próximos, giró sobre sus talones mostrando una sonrisa socarrona. El pelo negro le caía como una suave cascada a ambos lados de la cara y en sus ojos oscuros se apreciaba un sutil brillo anaranjado, que no parecía pertenecer al resplandor de la luna.

– ¿Buscáis algo, señores? –preguntó con desdén, sin sacar las manos de los bolsillos y sin perder la compostura serena.

Tres hombres salieron de entre las sombras, vestían de oscuro y cada uno la encañonaba con un arma, sin embargo esto no la intimidó.

– Romina Gracchi, alias “Big”, quedas detenida por robo e intento de asesinato –dijo el hombre más adelantado con voz clara y fuerte, consiguiendo que resonara por toda la calle–. Pon las manos donde pueda verlas. Inmediatamente.

– Vaya, a ti te conozco, eres Rodrigo García, ¡qué nombre tan vulgar! No pega con alguien tan atractivo como tú –le dijo la joven mientras le guiñaba un ojo–. Creía que tú también me conocías bien… ¿Entonces qué haces apuntándome con esa pistola? ¿Es que acaso quieres morir?

Sus compañeros retrocedieron varios pasos, pues ellos también conocían a Big y sabían perfectamente de lo que era capaz. En cambio, Rodrigo continuó en su puesto, clavándole sus ojos azules a la chica, sin vacilar.

– Pon las manos donde pueda verlas –repitió sin perder la calma.

De nuevo no obedeció la orden y, además, caminando con altanería se acercó lentamente hacia él, logrando que el hombre le apuntase directamente en la cabeza.

– Dispara. Si tienes huevos, dispara –le retó, hablando entre dientes.

Sólo obtuvo el silencio como respuesta. Mientras, el hombre se planteaba qué hacer: la joven que tenía delante apenas era una cría y el plan no consistía en matarla, sino en capturarla viva, aunque sabía que si seguía allí su integridad y la de sus compañeros estaba en peligro. La sien le palpitaba constantemente, cada vez más alterado. Tenía la terrible sensación de que aquello no iba a terminar bien. Oyó de fondo a su compañero informando de lo que sucedía por el comunicador. Pensó con alivio que estaba anunciando su retirada… Se equivocó.

Un disparo cortó el viento, pasó muy cerca de la cabeza del policía y aún más cerca del rostro de la chica, a la cual le seccionó un mechón de pelo. La bala terminó impactando contra un coche, haciendo que su alarma se disparase. La sigilosa ciudad se inundó de pronto de ruido y luces naranjas.

– ¿Ves? Ese sí tiene huevos.

– ¿Pero qué has…? –bramó Rodrigo girándose hacia su compañero.

Como si le hubiesen dado permiso para atacar, Big sacó las manos de los bolsillos, las cuales emitían unas ondas constantes y ondulantes. Las estiró hacia el hombre que la había atacado y entonces las ondas que sólo cubrían sus manos salieron disparadas hacia él, rodeándolo completamente. Desesperado, el policía intentó huir, mas era demasiado tarde y cayó desplomado al suelo, inconsciente. Rodrigo contempló horrorizado la escena caótica que se acababa de producir en apenas unos segundos.

Al encararse de nuevo contra la joven sintió cómo la cabeza le daba vueltas, y observándola con ojos desorbitados se dio cuenta de que ya era tarde, demasiado tarde, no había marcha atrás. Alzó de nuevo la pistola. Tendría que hacerlo, tendría que detenerla por las malas, sabía que era una locura y si sus sospechas eran ciertas todo saldría mal y habría muertes innecesarias. Aún así lo hizo: Disparó.

Y fue lo último que hizo.

La bala se dirigió directamente contra el pecho de la chica e impactó en él, atravesando su gruesa chaqueta negra y la medalla que colgaba de su cuello. Pero sus ojos no mostraban miedo, no mostraban dolor, sino que lucían resplandecientes y con un brillo de maldad, pues el disparo hizo saltar una chispa, una pequeña llama que fue suficiente para producir una explosión.

– Esto va por ti, Bang – susurró Big cayendo lentamente, sabiendo que su corta existencia llegaba a su fin, pero a la vez con regocijo, ya que sabía que su vida no era la única que iba a segarse esa noche. Sabía que había cumplido su cometido.

Antes de cerrar los ojos, su cuerpo emitió una fuerte onda invisible que llenó todo el ambiente y avivó las llamas que había producido el disparo.

El esplendor de la luna fue menguado por el brillo naranja que siempre acompaña a una grandiosa explosión. Tembló la ciudad, el silencio se apoderó para siempre de cuatro personas, y lloraron los corazones de otras muchas durante el resto de sus vidas.

Y si os lo queréis descargar clicad aquí!

Saludos, Dominadores!

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